En el año 1978, un grupo de dieciséis agricultores se unieron ante la necesidad de comercializar garbanzos, un producto esencial en aquellos años. Para ello, comenzaron alquilando una nave, comprando una máquina seleccionadora y una envasadora de legumbres.
Un año después, se compró el complejo donde se encontraba la nave alquilada, que contaba de varias naves, patios, casa y una almazara. La compra de estas instalaciones propició la creación en la cooperativa de varias secciones: legumbres, cereales, almazara y servicios.
Con mucho tesón, coraje y sorteando mil dificultades, empieza a rodar la cooperativa. La almazara empieza a remodelarse, se cambian los empiedros, las batidoras, la carga de los capachos a mano por molinos de martillos y cargadores automáticos y se da de alta la envasadora de aceite de oliva.
Seguidamente, la Cooperativa Agrícola Los Tajos absorbe a la Cooperativa La Esperanza, creada en los años sesenta, y se fusionan. De esta forma, comienza una cooperativa más reforzada y grande.
A partir de entonces, en diversos momentos se alquilan los silos del SEMPA, se construyen cuatro nuevos silos, se compra una línea de limpieza de aceitunas, el primer sistema continuo para la extracción de aceite y otras muchas mejoras materiales y sociales.
En ese momento, el conjunto de instalaciones es amplio, pero está ubicado en tres zonas diferentes, lo que ocasiona incomodidad y mayores gastos, razón por la que en el año 2004 comienza a gestionarse una nueva ubicación espaciosa que estuviera fuera de la zona urbana y cumpliese con las normativas actuales.
Tras un largo proceso de reuniones, gestiones y acuerdos, se inicia la construcción de las nuevas instalaciones en los terrenos del Molino de Lazarico, un antiguo molino de aceite situado en la Carretera de Loja, a 1,70 Km de Alhama.
Finalmente, este complejo, con una superficie de 20.000 m², se inaugura en el año 2006.